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La importancia de la derivación temprana a cuidados paliativos

OPINIÓN | Jorge Dureaume

Los cuidados paliativos (CP) nacieron casi al mismo tiempo que la terapia intensiva, allá por los 70. La primera, menos conocida pero no menos importante, apareció como una solución que puede mejorar la calidad de vida de los pacientes que padecen enfermedades que no se pueden curar. Mientras que la terapia intensiva atiende a las problemáticas cada vez más complejas de la atención de los pacientes.

Para derivar un paciente a cuidados paliativos hay que conocer dos cosas: una es saber para qué y para quiénes son; la otra es conocer el momento apropiado de la derivación a esta especialidad.

Pero las evoluciones de estas especialidades fueron y son diferentes. Si bien hay claras pautas para derivar un paciente a una unidad de terapia intensiva, todavía muchos médicos no tienen claro cuándo se debe derivar un paciente a CP y esto representa un problema enorme para el paciente que requiere, en situación de su enfermedad, una atención adecuada a la sintomatología que padece.

Los CP tienen un solo objetivo: conseguir la mejor calidad de vida posible para los pacientes que padecen enfermedades incurables y con significancia sintomatológica.

Los que trabajamos en esta especialidad intentamos por todos los medios posibles brindar alivio sintomático durante el transcurso de la enfermedad, como en el caso de los pacientes oncológicos que, gracias a las nuevas terapéuticas dirigidas actualmente, están en tratamiento por tiempos muy prolongados, lo que no significa que no padezcan procesos sintomáticos como dolor, disnea (falta de aire), ansiedad, anorexia o algún otro.

Cada vez que ingresa un nuevo paciente al consultorio le explico que vamos a hacer todo lo posible por aliviar su sufrimiento, pero que no le vamos a curar nada, que debe seguir asistiendo al consultorio del oncólogo, nefrólogo, reumatólogo, etcétera, para dar continuidad a las terapias específicas. Pero que aquí encontrara el alivio sintomático y soporte clínico que necesita.

El doctor argentino Eduardo Bruera, especialista en CP y radicado en Estados Unidos, explica en sus trabajos que un paciente padece como mínimo de 7 a 10 síntomas cuando ingresa a una unidad de CP. Un profesional debe estar altamente entrenado para poder hallar con certeza la signosintomatología que padece un paciente más allá de los que este pueda contarle en un interrogatorio dirigido. Tratar con celeridad es un deber, ya que el dolor o la falta de aire pueden ser procesos angustiantes y limitantes tanto para el paciente como para su entorno, por lo que el uso de medicación adecuada o la implementación de recursos pueden cambiar radicalmente la calidad de vida del paciente.

La comunidad sabe que hacerse un chequeo es de utilidad para prevenir enfermedades a futuro, pero no existe aún una conciencia colectiva de solicitar un equipo de medicina paliativa para un enfermo que padece sintomatología angustiante. Y los que debemos ayudar a que esta derivación sea correcta y temprana somos los profesionales del equipo de salud, ayudando así a pacientes y familiares a transitar por el mejor de los terrenos una enfermedad crónica o de difícil manejo.

El autor es jefe de Cuidados Paliativos, Sanatorio Güemes.

Fuente: www.infobae.com/opinion/2018/07/25/la-importancia-de-la-derivacion-temprana-a-cuidados-paliativos

Lola FaunaLa importancia de la derivación temprana a cuidados paliativos